Es la mala suerte del latino, quizá, que siempre los gringos tienen esos escenarios listos para todo y los europeos también, que nuestro pasto no se da bien por las inundaciones y por eso el Nacional está medio muerto. Y el club Hípico para qué decir, si en Iron Maiden, cortesía de la única salida abierta para más de 60.000 personas, conocí la triste realidad de un embutido.
Yo he reclamado, me uní a los clásicos grupos en facebook de "AC7DC A CHILE", cuando fui a fantasilandia, antes de caer de la montaña rusa, grité "AC7DC EN CHILE CONCHESUMADRE!", y espero que muchos me hayan oído y hayan aplaudido, o que por lo menos me hayan escuchado. Pero sé que mis Problem Child se van a pasear por el país vecino, porque es una gira de estadios. Lo comprendo, aunque no lo comparto. Pero ¿quién soy yo para obligarlos a venir después de todo?
Y ahora, en mi radio predilecta (Sonar FM, recomendable), me anuncian que, "según los rumores", MetallicA, el grupo que me vio crecer, viene a Chile el 16 de Enero, ocupando el Club Hípico. De más está decir que, por más que sean rumores, mi corazón se hizo tres veces más grande.

Sólo me resta esperar que este rumor al menos sea verdad, y que pueda cantar mi Whiskey in The Jar'o y Master of Puppets, que pueda hacer el headbang más potente de mi vida con One y que pueda llorar con Hero of The Day y Low Man's Lyric, sin mencionar The Unforgiven y Nothing Else Matters, que mi lado freak pueda imaginarse a mi Mihael dedicándole King Nothing a cierta pelusa albina, mientras que cierto pelirrojo se saca el tremendo solo de Enter Sandman en mi imaginación revuelta entre el trashy y algo más. Por esta vez, le creeré a las malas lenguas y esperaré lo mejor, ignorando todo lo que me dice la razón y obedeciendo a mis antenitas de vinyl. Ojalá que, por todos los chilenos, esta vez no capten la presencia del Metal en vano.
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